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Los salieris de Cristina

Posted in Afiches, Textos on feb 17 by Alejandro | PrintText Resizer Text Resizer
Los salieris de Cristina
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Mi afición a las películas pochocleras no merece ponerse en duda. La oportunidad de ver Matrix en 3D puede lograr en mi mayores resultados que la promesa de revolución Peronista inmediata. Así funciono yo.

Obviamente, estas películas de BANG! BOOM! Y RATATA! merecen ser apreciadas en una pantalla que ayude a repimpolotear nuestros sentidos. Las demás pueden ser vistas cómodamente sentado en el living de tu casa sin necesidad siquiera de bañarte. Esas son las denominadas: “de pensar”.

En los aciagos tiempos en los que un tal Fernando comandaba los destinos de la Patria llegó a mis manos una película prometedora. El título era una interpelación o un sinsentido: el film te preguntaba si querías ser John Malkovich.

La carrera cinematográfica del director Spike Jonze era mínima. Sin embargo la industria hollywodense puso en manos de este cráneo del mundo MTV la realización de un film que intentaba llevar a la pantalla un guión de Charlie Kaufman tortuosamente exquisito. La película podría encuadrarse en esa realidad intermitente que Franz Roh describió de manera tan acertada como “realismo mágico”.

Este combo aparecía ante mis ojos tan peculiar como fascinante: John Cusack encendido como nunca antes, una irreconocible Cameron Díaz jugando a ser la sombra de la más oscura de sus sombras, la siempre inquietante Catherine Keener y un John Malkovich en una interpretación desconcertante de él mismo.

Craigh – más conocido como Cusack – es un talentoso titiritero que no se resigna al fracaso que supo conseguir. Construye un personaje oscuro, errático y enredado entre sus propios hilos.

Lotte – mi amiga Cameron Diaz – acomoda su cuerpo que no reconoce como propio entre los sombríos matices de la historia. Es la esposa depresiva de un tipo frustrado condenada a la insatisfacción.

De pronto Craigh comprende que, como decía el General, hombre es el que trabaja y deja los títeres por un empleo. Se interna en el mercado laboraral archivando papeles en una empresa ubicada en el atípico piso 7 ½ de un sombrío edificio. Provoca una aplastante axfixia ver a los empleados de la compañía caminar encorvados bajo un techo anormalmente cercano al piso.

Cierto día descubre una puerta detrás del mueble donde guarda los archivos y descubre un portal que lo lleva sin prisa y sin pausa directamente al cerebro de John Malkovich. Obviamente nuestro anti-héroe hace uso de las espeluznantes cualidades de la misma. 15 minutos te ofrece el artefacto mágico, 15 minutos para luego expulsarlo al borde de una carretera, 15 minutos durante los cuales el fracasado tiene la oportunidad de comandar un cuerpo exitoso. 900 segundos durante los cuales utiliza el cuerpo de un actor para protagonizar un destino que le resulta esquivo por sus propios medios.

Los noticias políticas de las últimas semanas nos hacen sospechar que llegó a la Argentina la réplica de aquel portal. La novedad es que esta vez el portal ya no conduce hacia el cerebro de John Malcovich sino al de Cristina Fernández de Kirchner.

Como en la película accedemos a un espeluznante espéctaculo donde vemos una larga fila de titiriteros que prentenden jugar a ser Cristina, a ver traves de sus ojos; a hablar a través de sus palabras. Son los que aparentan expresar los deseos, tomar las decisiones y anticipar los movimientos de la Presidenta

Son escenas donde vemos a muchos que parecen mas ocupados en anticipar aquello que Cristina dirá en la próxima cadena nacional que en transitar el camino que les corresponde.

En la fila de quienes se arrogan ser la expresión de las decisiones políticas de Cristina hay candidatos que, cuando los números no resultaban jugaron por su lado sin pensar en lo más mínimo en aquello que ahora dicen defender; hay comunicadores recién llegados hace 5 minutos al proyecto que se arrogan la capacidad de interpretar en nombre de la Presidenta un movimiento al que, en el fondo, miran con desprecio y hay también candidatos opositores que no quieren dejar pasar el tren de la historia aunque tengan que subirse de prepo al furgón de cola mientras reniegan con furia republicana de aquellos que construyeron y pusieron en marcha el tren.

En el apuro por cumplir sus módicas ambiciones aquellos que hacen la fila porque quieren ser Cristina olvidan que el artefacto sólo crea una ilusión que dura 15 minutos y que, finalmente, los arrojará al costado de la ruta. Su propia negación los ha condenado a una espera ficticia en la cola que prentede accecer al portal mágico en lugar de generar su propio camino.

Suerte o paradoja mendiante, hay tambien quienes no pretenden desafiar conceptos metafisicos y saben ocupar el lugar asignado por espacio y materia.

Será cuestión entonces de volver a acomodar un mueble cualquiera en su lugar, cerrar bajo llave la enigmática puerta y dejar en manos de seres simples e imperfectos la decisión final. Mientrás tanto, veremos nuestras rutas y banquinas atestadas de adictos buscando esos 15 minutos en los zapatos de Cristina.

Seguirán cayendo al costado del camino, nosotros seguiremos militando.

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About Alejandro

Temible operario del re contra espionaje...

5 Commentsdeja un comentario

  • Mariano says:

    Jodeme! parece escrito hoy. muy bueno y gracias por compartir esta nota

  • bien Alejandro!
    no vi la película pero coincido con tus palabras, es hora que cada uno acepte y respete las decisiones de nuestra jefa Cristina y a la vez ocupe su lugar en y con humildad-…..si Cristina dice Scioli vamos con Scioli por ejemplo-

    abrazo grande

    Adal

  • Qué decir? La pelicula me gustó mucho menos que el post. Y algo me gustó ese film. Debo disculparme por la palabra “film”, pero el texto me la sugirió. (Al menos no la dije en Latín). Viva Perón!

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