IPradio
Historias de Domingo… Perón
Es por todos sabido que estamos a centímetros de la cita mundialista y, como no podía ser de otra manera, IPradio no puede, no quiere, no esta en condiciones y, además, se ve obligado en función de las amenazas recibidas, a dar trato especial sobre el tema.
Una vez establecida la premisa, nuestro equipo de reclutadores salió a rastrillar los más inimaginables rincones de la Patria en busca quien se ajustase a los requerimientos mínimos. Requerimientos fijados en la última reunión de Directorio, la cual contó con la presencia de solo un asistente: Yo (y no en las mejores condiciones físicas).
El/la postulante, debía cumplir con los siguientes requisitos:
- Diferenciar claramente rabona de tropezón con posterior revoleo de rodilla
- Ser un eficiente cebador de mates, dulces por supuesto
- Hablar español, o en su defecto rosarigasino
- Decir “arquero” y no mariconadas como “guardameta” o “guardavallas”
- Establecer el término: “orsai”, dejando de lado aputazamientos semánticos del estilo “fuerade juego” o sucedáneos.
- Jurar lealtad eterna al Directorio de IPradio, al mismo tiempo que renuncia a todos y cada uno de sus derechos constitucionales.
Como verán, nada de otro mundo, solo quedaba encontrar quien se ajustase a este ideal.
La búsqueda
Con el correr de las horas, y en virtud de las respuestas recibidas caímos en cuenta de que las palabras sueldo, remuneración, paga, biyuya, guita, etc. No figuraban en nuestro vocabulario de prioridades.
Estábamos entonces ante nuestro primer obstáculo, deberíamos acudir a todo nuestras habilidades para continuar con esta perónica tarea. El Directorio de IPradio comenzaba a inquietarse, y ya sabemos las consecuencias que esto acarrea… crispación, escándalo, más crispación y caos de tránsito.
No quedaba otra, había que ponerse… ($$$) el maldito capital hacia su inesperada aparición.-
El reclutador
Pasaron varios días y no surgían novedades, nuestra labor parecía empantanada en una suerte de maldición carriotica. ¿Me siguen?
Y es entonces que sucedió, como suele ocurrir, como es usual, tal y cual indican los manuales del peronismo histórico… algo paso.
Nuestro reclutador estrella, en realidad un japonés de malas artes que nos acompaña hace ya varios años, Asei Mingayi nos traía buenas nuevas.
Al menos eso aseguraba mientras miraba de reojo la última edición de la revista Hombres que reposaba sobre mi escritorio. Floppy Tesouro invitaba al crimen, organizado o no, pero invitaba.
Ale: ¡Asei, Asei! ¿qué conseguiste?
Mingayi: ¡Hmmmm! ¡implesionante, implesionante!
Ale: ¡Asei! Me llamaste diciendo que estaba todo arreglado ¿qué paso?
Mingayi: ¡Ahh! Si, cielto… ya tienen columnista. ¿Me plestas la levista?
Ale: ¿Posta? ¿Tema terminado? ¿cuándo podemos ver…
Mingayi: ¿Me plestas la levista?
Ale: Si, si… te la regalo. Pero decime cuando…
Mingayi: ¡ya vuelvo!
La escena siguiente no será volcada en estas líneas, nada más alejado de nuestra voluntad que prestarnos a tal tipo de vulgaridades. Solo diremos que pasaron 4 largos y onomatopéyicos minutos.
Mingayi: ¡Buenoooo! ¿Qué tenes para comel?
Santiago: ¿Quién es este pelotudo?
Ale: Tranqui Santiago, es un amigo… un poco enfermo, pero es amigo
Santiago: ¡Aha!… será amigo, pero se paseo en pelotas por el estudio..
Mingayi: ¿No ela el baño? Ahola entiendo los glitos.
Ale: ¡Bueno, ya! ¿Cuándo vemos al columnista?
Mingayi: ¡Ehh! Si, esta espelando abajo… ¿cuánto hay?
Ale: ¿Cuánto hay? Te estoy matando el hambre y me pedís guita.. ¡hacelo entrar, por favor!
Santiago: ¡Aha! ¡Floppy Tesouro!
Ale: Santiago ¿vos también?
La visita
Esperamos largo rato, o al menos esa fue la sensación que flotaba en el ambiente.
¿Dónde carajo podría estar Asei? Solo tenia que bajar un piso, volver y presentarnos al tan mentado comentarista.
Estábamos pensando en bajar y averiguar lo que sucedía, cuando de pronto se abrió la puerta de la oficina.
Parecía un Déjà vu, un espejismo, una suerte de repetición intradimensional, un holograma de perfección asombrosa.
Ni siquiera reaccione a preguntar a su nombre, solo puse (luego me comentarían) una cara de pelotudo importante. Ese tipo de caras que suelen dejarte en evidencia, y denotan que no entendes un carajo de lo que esta sucediendo.
-¡Perón! – dijo el tipo
- Pedro Perpetuo Perón, periodista deportivo –
Agregó mientras le acercaba a Santiago una carpeta, la cual supuse contenía su Currículum.
La cara de Santiago no era muy diferente a la mía. ¡Bah! En realidad si, el tipo estila barba, lo mío es de una lampiñez extrema… y así podríamos estar horas diferenciando. Pero la pelotudez comenzaba a dibujarse también en su rostro.
La verdad, el nombre “Perpetuo” se hubiera prestado para la gastada, pero no lográbamos reaccionar.
Y entonces el sujeto dijo (por fin pude escribir “sujeto”):
- “Muchachos, al enemigo, ni Fair Play!!” -
No hubo palabras que agregar… solo silencio.
De pronto apareció David, enredado en cables y hablando de no sé que garompa cibernética. Basto que lo mirase para que su cara se tornase hacia los dominios de la pelotudez.
Y así pasaron unos segundos, varios, demasiados… envolviendo la situación de un halo inexplicable.
Podríamos haber estado horas, tal vez días… intentando articular una palabra.
Hasta que apareció Lorena, con uno de esos vestidos que suele vestir Lorena, y con ese andar tan lorenezco que la caracteriza.
Lorena: ¡Pedro! Tanto tiempo ¿qué haces acá?
PPP: ¿No me digas que trabajas acá? Vine por el puesto de comentarista deportivo
Lorena: ¡Claaaaaro! y contame ¿cómo anda la fami…
Ale: ¡Pero… pero..
PPP: ¡Se dice Perón pibe!
Ale: Sí, bueno. Perdón, ¿Uds. se conocen?
Lorena: Éramos vecinos, en Rosario.
Santiago: ¿Y se llama Perón?
PPP: Pedro Perpetuo Perón.
David: ¡Ehhh! ¡Maldición! (olvide mencionar que David habla en español neutro)
Lorena: Yo les explico…
Al parecer, eso según los dichos de Lorena, PPP era sobrino nieto (o algo así) del General. De ahí el apellido, de ahí el parecido asombroso, pero algo no cerraba. Su Currículum decía: Arturo González.
Lorena: ¿Y eso? ¿Te cambiaste el nombre?
PPP: En realidad no, pero bueno… vos viste…
Lorena: Sí, Rosario esta muy gorila
PPP: ¡Claaaaaro! Igual, con esta cara. Soy un reflejo del tío.
Lorena: ¡Psssssst! ¿Qué te paregasece si vagasamos a tomagasar una cervegasaza y me contagasas todo?
Y ahí nos quedamos con una mueca extraña dibujada. Con más preguntas que respuestas, sin entender siquiera que carajo decían. Intentando desandar las maneras misteriosas que tiene la vi…
PPP: ¡Pibe! Fútbol con Perón
Ale: ¿Cómo? Perdón
PPP: El programa, “Fútbol con Perón”. Ya tenés el nombre.
Santiago (anotando): … cooon Perón! ¡Listo! ¡Genial!
David: ¡mierda, otro blog más!
Es por todos sabido que estamos a centímetros de la cita mundialista y, como no podía ser de otra manera, IPradio no puede ….Fútbol con Perón… bueno después termino la frase.
Ahora los dejo, me inquieta saber quien es la tal Floppy Tesouro. Tanto pensar me contractura.
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Dicen que cubriendo el Mundial del 50, en pleno festejo -previo a la derrota- su cobertura de los bailes brasileños, habría despertado la musa de cierto músico brasileño creador del “carnaval carioca”, inspirándose en las inicilaes de Pedro Perpetuo, que dice algo así: ”
pepe pepe peeeeeee, brasillllll, lara rararaaaaa”
No se quien será Lorena, no tengo idea de quien es Santiago, de Alejandro solo se conoce la voz (por la radio) pero la verdad hasta pude imaginarmelos. Y si, me hicieron reir un rato. Muy buen relato
¡Jajajaja! Me hiciste cagar de risa. No me canso de decirlo, muy buen blog.
Saludos