¿A mi me la queres contar?
¿Cerca de la Revolución?
Nunca fui un entusiasta de la Revolución cubana, no tanto por matices ideológicos, que los hay en cantidad. Sino porque, como bien decía Perón: “…algunos creen ingenuamente que las revoluciones vienen hechas de afuera como los trajes de confección…”. Los peronistas, por el contrario, tenemos un proyecto de país, apuntamos a un destino común, interpretamos un mensaje genético, saboreamos arcilla y turba… difícilmente podamos congeniar con recetas de manual. Sencillamente, no funcionamos así.
Existen, quienes desconocen adrede el pulso de la Patria siendo útiles, casi serviles, a quienes dicen enfrentar, enmarañando la escena en busca de una revolución no propia. Una revolución de pies sin mierda. Una rebelión de laboratorio, sin bandera… hija de la circunstancia y la oportunidad.
Rescato sin embargo, la sana obstinación del pueblo cubano en defender con uñas y dientes su forma de vida, aquella utopía transformada en una realidad ineludible. ¿Cómo no hacerlo? ¿Cómo no sonreír, sabiendo que es posible esa revolución que dibuja sonrisas y equilibra realidades? ¿Cómo no mirar con agrado más allá de las discusiones dialécticas? ¿Cómo no inflar el pecho con aquella poesía hecha realidad? Pero hay que ser claros, esa es SU revolución, la de ELLOS, la del incansable pueblo cubano. No es la nuestra. ¿Lo entenderán alguna vez?
En algún momento, por más que los libros intenten esconderla, la revolución peronista tuvo su momento de esplendor. Aquel sueño colectivo, aquella comunión del pueblo con su líder, solo pudo ser interrumpido mediante una inusitada violencia. Existió entonces, un pacto del Imperio y los sectores oligárquicos de nuestro país. Su objetivo, aniquilar al peronismo. Luego la tristeza, las persecuciones, la resistencia. Nosotros.
Sigue contando la historia que alguna vez, varios años después, un grupo de jóvenes maoístas atravesaron el globo en busca de su líder. Obviamente, Mao los recibió. Durante aquella charla, uno de los militantes, fascinado por la presencia del histórico líder, confeso casi al borde del colapso: “¡Yo soy Maoísta!”. Mao, con afecto paternal lo miró y le contestó: “Yo de ser argentino sería peronista”. Pero tampoco así entendieron el mensaje.
Efecto Doopler
Largo rato se hablo ya sobre lo sucedido en Kraft en estos días. De las causas, actores, ingredientes y sus lamentables consecuencias. Este episodio puso en escena nuevamente, a ciertos sectores incapaces de generar una propuesta valida hacia la sociedad. Históricamente enfrentados al peronismo, inequívocamente contrapuestos a los movimientos populares. Eso sí, muy hábiles para enturbiar la secuencia, sin importar el desenlace posterior. Desenlace que, por otro lado, siempre los encuentra alejados de la zona de fuego. Ya que este tipo de revoluciones, reza algun manual, se corporizan en la borra de un café. El cuerpo lo ponen otros.
En simultáneo, las corporaciones mediáticas incendiaban las pantallas emulando una sublevación anacrónica, casi a pedido. Tal vez demasiado sistematizada para ser casual. Y sucedió entonces que La NaZión nos corrió por izquierda, un tal Bogado nos planteo una encerrona dialéctica, Matheu dejo de ser calle para transformarse en un activista errante, quienes manejaron la caja por años (con magros resultados) cortaron puentes llorando espacios y, para completar la escena, algunos compañeros trastabillaron intentando despegarse… para después volver sobre sus dichos. Progresismo blanco, le dicen.
Pero hubo más, mucho más al respecto. Desde este pequeño lugar del universo que nos toca ocupar, advertíamos sobre lo estructurado del conflicto. Veíamos una suerte de obsesión por cubrir cada detalle. Se forjo entonces la protesta perfecta, nada podía quedar librado al azar, las cámaras en el lugar preciso, pantallas dividas desangrando los sentidos, música acorde, zócalos pirómanos y una suerte de arrebato revolucionario de media tarde, entre tetas y botoneadas Rial relataba los hechos. El país miraba.
Estudiantes de la Fuba, las criaturas perfumadas a las que hace referencia Pipo, olvidaban por unos instantes la antilogía planteada por la estructura social de los pitufos para arrojarse, no muy desesperados, en brazos de la revolución que asomaba en sus blackberrys. Con precisión casi milimétrica, diversos puntos de la ciudad detonaban en gritos y banderas con siglas insistentes, pero de escasa coherencia ideológica. Las luces se encendían. TN jugaba a desaparecer.
Intentaban de esta manera plantear la duda, desequilibrar la historia, esconder los hechos haciendo primar escenas fríamente pergeñadas. Sería entonces esta, de haber nacido aquella tarde, la génesis de la Patria. Todo lo anterior quedaría en el olvido.
¿Y que es todo lo anterior?
Genética Peronista
En el año 1991 mediante dos decretos, el 2062 y el 1772, se dio comienzo a la privatización del ELMA (Empresa Líneas Marítimas Argentinas). El decreto 1772/91 autorizaba las empresas a crear una sociedad en otro país y luego inscribir sus barcos a nombre de esa nueva filial. Como dato significativo, Panamá y Liberia fueron los registros preferidos. Bandera de conveniencia, fue el nombre que identificaba a esta modalidad.
Aquel sistema constituía un desfalco a las arcas públicas, la desestructuración de la marina mercante nacional y una precarización laboral cuasi esclavista. A modo de anécdota, si a los trabajadores se les ocurría denunciar a su patrón, debían acudir a un tribunal de Liberia. ¿Argentina año 20? Para nada, esto ocurrió hace muy poco tiempo.
Fue Néstor Kirchner quien, mediante un decreto, en el año 2004 puso fin a esta práctica. Ni Pitrola, ni Castells, ni Alderete, ni Ripoll, ni el Rabino Birdman, mucho menos un Mariano Grondona encolumnado en las causas sociales (¿?) tomo aquella decisión. Aun así, tienen el atrevimiento de corrernos por izquierda, y están en todo su derecho pero… honestamente, no tienen espaldas para sostener tal postura. No con este gobierno, no sin esconder ellos su propia basura bajo la alfombra.
Incuestionablemente, emparentar al kirchnerismo con el neoliberalismo es un mal chiste; tal afirmación se desmorona ante hechos mínimos y frente al doble discurso opositor. Este embuste, en forma de argumento, constituye una suerte de corso ideológico acomodaticio, una diatriba que repele la razón y solo busca la complicidad de los micrófonos. Tal actitud solo se explica a través del anti-peronismo, del gorilismo reaccionario… los viejos enemigos de siempre.
Hay que decirlo de una vez, son el enemigo, es el papel que ellos decidieron representar. Oposición es otra cosa.
Queda claro entonces, que sera este gobierno quien resuelva el conflicto de Kraft. Como siempre lo ha hecho, como lo seguira haciendo, velando por los trabajadores.
Demasiada operación mediática, la Ley de Medios esta destrozando la poca credibilidad que las corporaciones periodisticas supieron tener.. eso ya es una buena noticia. Eso ya es el comienzo de algo.
Pero ya es martes… la historia sigue su curso, los nerds de la FUBA piden tomar las universidades, Carrio babea en cámaras y habla de matar a los Kirchner, Sanz beatifica nuevamente a Illia (¿olvidando? su complicidad golpista), TNBoom nos corre con el peronómetro… ¡Señores, con ustedes el gorilaje a pleno!
¡Jeje! Mao peronista… ¡Como te duele esa trosko!
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Lleve nomás compañero, la información es libre. Eso si, deja la dirección de tu sitio/blog (o algo) así estamos en contacto.
Abrazo Peronista
compañero, disculpe pero le vamos a robar una parte de su información (claro que lo citaremos) y, si nos permite le afanaremos también algunos de sus argumentos.
Me quede colgada con la reflexion por el tema de 1772/91. Alguien tiene info sobre el tema de cabotaje nacional? Vamos a fondo con los cambios
Nuestro litoral maritimo es patrimonio exclusivo de los armadores extranjeros, no hablamos de colonialismo?
“que falta de respeto,que atropello a la razón”.Es lo primero que se me ocurre,la verdad me quedé sin palabras.Ya saben que no soy para nada gorila,pero no se puede comparar al peronismo con la revolución cubana,estariamos dias discutiendo y tengo miedo que me salte el enano gorila que todos tenemos,y que tambien lo tienen uds. al menospreciar a la izquierda,no se olviden que Kirchner ganó con la izquierda y los movimientos sociales y perdió cuando la abandonó para abrazarse con la burocracia peronista,que encima lo traicionó.No menosprecies a la izquierda,que entre otras cosas los va a ayudar a aprobar la ley de medios,cosa que “sus peronistas” no se lo permiten.Un saludo,esto va con onda